No es que no me guste soltar un montón de "palabrería biensonante" llegada esta época del año para desear felices fiestas a todo el mundo; pero como hay que economizar todo lo que se pueda en estos tiempos que nos ha tocado sobrellevar (¡jodías vacas flacas!) debo ser breve, conciso y directo. Por lo que:
A los no creyentes os deseo unas felices vacaciones. A los creyentes no practicantes: una feliz Navidad. A los creyentes, practicantes: feliz Navidad y feliz año nuevo. Y a los creyentes, practicantes y buenas personas: feliz Navidad, feliz año nuevo y que os traigan muchas cosas los Reyes.
¡Un abrazo muy fuerte! Que, a menos que me sienta necesitado de ello, no vuelvo hasta pasadas las fiestas.