Donde yo vivo no es que el correo sea una maravilla (zona reconocida casi internacionalmente por su caos postal). Y mi cartera no iba a ser una excepción; harto ya de tener que darme paseos a la oficina de Correos, a cinco kilómetros de mi casa, habiendo visto como la susodicha pasaba de acercarse a la puerta siguiera para llamar y echar el aviso al buzón; decidí preguntar en la oficina postal el porqué de no llamar al telefonillo y dar en mano las cartas certificadas (como debiera ser) y me dijeron que sí lo hacía; pero que, o no estaría o no funcionaría el telefonillo... eso me tocó un poco las narices... ya que, por aquel entones pasaba todo el tiempo en la casa y mi telefonillo emitía un ruido suficientemente ensordecedor (100% comprobado) como para oírlo desde cualquier punto de la casa (y de toda la comunidad, la verdad). Por lo que decidí poner esta nota pegada al buzón; la cual duró hasta que, imagino, una aludida cartera la quitó.


La pregunta lógica tras esta historia sería la de "¿y funcionó?"... pues bien; la respuesta obvia, os podéis imaginar, es la de "pues claro que no; ¿qué esperabas?".
Pero estoy seguro de que muchos de mis vecinos, al leer la nota en sus paseos vespertinos, se alegrarían de que alguien hubiera dado un toque a la cartera (aunque no sirviera para nada; es más... aún ando esperando la invitación de boda de mi primo y una o dos felicitaciones de Navidad).
Así que, como consejo de una lección bien aprendida, os diré que nunca luchéis contra las carteras (si son hombres el caso es diferente, la verdad)... ya que tenéis todas las de perder.
Mítica la nota de la cartera.
ResponderEliminarPues estoy preparando otra cosa especial para "el extintor". Os tendré al tanto porque lo mismo no tardo en hacer lo que tengo pensado...
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